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Tue, Dec

USO DIFAMATORIO DEL INTERNET Y LA PRENSA

Opinion
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Durante su intervención en el simposio organizado por la UASD, sobre el tema “Presente y Futuro de las Humanidades”, el politólogo, economista y filósofo haitiano Joseph Harold Pierre hizo una dramática advertencia sobre el riesgo que comporta la crisis de credibilidad de las noticias falsas en los medios de prensa y las redes sociales como factor de desestabilización de los sistemas democráticos.

En este sentido, Pierre exhortó a los intelectuales y científicos a fin de que no se mantengan indiferentes frente a la ola de falsedades que se difunden a través de los medios sociales, asumiendo la responsabilidad de contrarrestar las mismas luchando y apoyando a los medios creíbles frente a las noticias falsas que propagan ciudadanos sin capacidad crítica.

Por separado  y desde el ángulo tanto del uso difamatorio del Internet como  de la responsabilidad de la prensa pero con la misma preocupación, el destacado periodista e historiador Miguel Guerrero enfoca el tema hoy en la columna diaria que publica en el matutino El Caribe, bajo el título “La sabia advertencia de Ornes”, al que por la importancia de su enfoque que compartimos en su totalidad, nos complacemos en reproducir.  Dice así.

“Germán Ornes decía que el temor de las figuras públicas, políticos, funcionarios y líderes sociales, de enfrentar a los medios de comunicación cuando eran objeto de acusaciones infundadas, terminaría dañando a la prensa.  La premisa ha resultado profética.

Con el Internet y la facilidad que ofrece a todo el que quiera expresarse en las redes nadie escapa a la violación  del derecho a la intimidad o de verse acusado sin pruebas, porque los afectados tienen  a refugiarse en la comodidad que supone evitar las confrontaciones que alteran la tranquilidad  y, muchas veces, hasta la estabilidad familiar.  Pero ese temor, de cierto modo justificado, alienta la mediocridad, fomenta el desorden social y daña, como decía Ornes, la reputación de la prensa, cuando la práctica invade los medios.

Cualquiera puede decir en los medios cuanto se le antoje sin consecuencia alguna.  Y cuando se hace viral, es decir cuando se extiende y llegar a millones de personas, hay un daño directo irreparable y consecuencias colaterales de iguales consecuencias.  Una alta proporción de las denuncias publicadas a diario carecen de sustentación.  Y ya pocos respetan la obligación clásica del buen periodismo de confirmar antes en cuantas fuentes sean necesarias la veracidad de las denuncias y darle oportunidad al agraviado de defenderse antes de su publicación.  La práctica es hacer esto último cuando el daño ya está hecho.

Lo que Ornes quería decir es que el peligro de una demanda es la única manera de frenar esa práctica viciosa, convertida con el tiempo en un estilo y norma del periodismo especialmente en la radio y la televisión, al punto que no se hace necesario excusarse cuando la falsedad de una denuncia temeraria queda en evidencia.

El internet es el más sólido garante de la defensa de los derechos humanos y las libertades civiles.  Pero es también refugio de la mediocridad y perversidad humana”.

Hasta aquí el artículo de Miguel Guerrero con cuyo contenido nos identificamos, de igual modo que con la advertencia y exhortación de Joseph Harold Pierre sobre la necesidad de enfrentar toda información denigratoria o acusación que no esté debidamente avalada por las pruebas que la sustenten, y que en muchos casos responden a intereses o constituyen expresión mezquina de los torvos sentimientos que alientan en seres de la más baja condición humana.

  

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