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Sun, May

SARCASTICO PERO CERTERO

Opinion
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Con tono un tanto sarcástico pero con certero enfoque, el destacado economista Gustavo Volmar, en su leída sección Global y Variable, que publica el Diario Libre. analiza los posibles beneficios que pudiera derivar el país del reciente reconocimiento diplomático de China Popular.

Por su interés, nos complacemos en ceder nuestro espacio para reproducir su contenido.  Dice así:

“En nuestro medio suelen ser los invitados a la boda quienes hacen los obsequios.  Menos frecuente que lo haga uno de los novios al otro.  En el enlace con China, la expectativa es que el regalo nos lo hagan ellos.

“Es probable que ya se sepa en los círculos en los cuales se decidió divorciarnos de Taiwán para casarnos con China, cuáles regalos esperamos recibir.  Taiwán dijo que es un paquete valorado en 3,100 millones de dólares.  Pero en la eventualidad de que todavía no se haya precisado, es importante recoger los obsequios rápidamente, antes de que el ardor de la nueva relación nupcial disminuya.

“Algunas opciones no son las mejores. A Costa Rica le prometieron un gran estadio, pero reconstruir el séptimo cielo del Quisqueya sería demasiado poco.  Solucionar nuestros problemas ambientales no luce ser una buena idea, ya que los chinos están entre los mayores contaminadores y el aire de su ciudad capital es irrespirable.  Tampoco lo es ayuda para reformar nuestras instituciones, dada la limitada democracia en su régimen político.  Y una donación de dinero efectivo se asemejaría demasiado a una compra de favores amorosos.

“Mas propicias serían grandes inversiones que trajeran recursos, capacitación y tecnología en áreas de vanguardia donde sean creados empleos de calidad con buenos salarios, pero a los chinos les gusta invertir en la producción de minerales, materias primas  y bienes agrícolas útiles para su industria y población.

“El turismo es una opción atractiva, pues hay decenas de millones de chinos viajando a diferentes lugares, pero es un procedo que tomará tiempo desarrollar.  Y nos interesaría también reducir el enorme déficit comercial que tenemos con ellos, lo que requeriría una transformación en nuestra capacidad de exportación.

“O podríamos pedir préstamos para seguir viviendo como hasta ahora, y probablemente a China le agradaría dar como si fuera un regalo algo que cobrarán mas adelante”.

Hasta aquí el excelente artículo de Volmar sin puntos ni comas restados ni sumados, y que a nuestro juicio no tiene desperdicio en tanto contribuye a disipar cualquier falsa expectativa en el sentido de que la relación diplomática iniciada con el gigante asiático, pudiera resultar una especie de varita mágica que de la noche a la mañana nos abra las puertas a un inmediato festival de inusitada prosperidad.

Lo cierto, y es preciso recalcarlo para que nadie se llame a engaño aún cuando voces populistas se empeñen en afirmar lo contrario, es que esta nueva relación requerirá de negociaciones complejas y dilatadas, donde los chinos disponen de una vasta experiencia, a fin de lograr acuerdos de mutuo beneficio cuya implementación requerirá por nuestra parte de una gran dosis de  ajustes, tiempo, esfuerzo y transparencia.

Debemos estar conscientes de ello.